Vol. 26 Num. 1 (Enero - Marzo 2024)
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Introducción
El consumo de las nuevas formas de tabaco, como el vapeador o cigarrillo electrónico (CE) y productos de tabaco calentado, entre los jóvenes de educación secundaria obligatoria (ESO) en nuestro país muestra un aumento progresivo en los últimos años. Esta tendencia preocupante se recoge en las encuestas publicadas sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (ESTUDES) en 20231. De forma paralela, los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), notificaron que en 2023 los cigarrillos electrónicos eran la principal forma de consumo de tabaquismo entre los adolescentes de Estados Unidos2. La falta de legislación y de información objetiva a la sociedad pueden contribuir en esta tendencia. En la actualidad, existe gran variedad de dispositivos y modelos, muchos de ellos con sabores atractivos para los consumidores. A pesar de que estas alternativas fueron inicialmente concebidas como herramientas de deshabituación, su seguridad se ha cuestionado en los últimos años3. No obstante, su uso se ha generalizado entre los jóvenes4, lo que se ha relacionado con un mayor riesgo de consumo posterior de otros tóxicos (puerta de entrada)5. Se estima que hasta el 48% de los jóvenes que han probado estos dispositivos (independientemente de si contienen nicotina o no) serán fumadores convencionales en el futuro6. Además, se han descrito efectos secundarios a su consumo a nivel pulmonar, posiblemente relacionados con la toxicidad de alguno de sus componentes (EVALI, E-cigarretes or Vaping Product-Associated Lung Injury, relacionado con el acetato de vitamina E)7. Trabajos recientes también han notificado sus efectos nocivos sobre el aparato cardiovascular y sobre su papel oncogénico8-11.
La hipótesis del estudio es que el aumento de consumo de estos dispositivos probablemente esté relacionado con una gran desinformación. En caso de confirmarse dicha desinformación antes de iniciarse su consumo, podría ser un punto para realizar una intervención. El objetivo del estudio fue evaluar la percepción de los adolescentes de nuestro entorno sobre las nuevas formas de tabaco, en el momento en el que se suele producir el inicio de su consumo en nuestro medio. El objetivo secundario del estudio fue identificar la prevalencia de su consumo en nuestra población.
Material y métodos
Se realizó un estudio descriptivo siguiendo las recomendaciones STROBE12. Se incluyeron los estudiantes de primer y segundo curso de ESO de un instituto concertado de Madrid capital, que respondieron una encuesta sobre tabaquismo. Con el permiso del personal docente, se administró a cada una de las cuatro clases de cada curso durante el horario escolar un cuestionario adaptado, previo a la impartición presencial de un taller de divulgación sobre tabaquismo en noviembre 2023. Se informó del carácter voluntario y anónimo de la participación. Se resolvieron las dudas mientras se realizaba el cuestionario y se dejó el tiempo que precisaron los estudiantes para autocompletarla (aproximadamente diez minutos). Las preguntas realizadas se basaron en encuestas previas sobre este tema utilizadas en otros países para estimar las características del consumo en este grupo de población13. En el Anexo 1 se adjuntan las preguntas de la encuesta.

Anexo 1. Encuesta administrada a los estudiantes.
Se recogieron datos antropométricos (género, edad, peso), percepción del riesgo según la escala Likert (de 0 a 10 puntos, siendo 0 ningún riesgo y 10 un elevado riesgo) de los diferentes dispositivos, así como variables relacionadas con el hábito tabáquico (fecha y forma de inicio de consumo, así como sobre consumo habitual) y del entorno (hábito tabáquico en el entorno familiar).
Se desestimaron los resultados de las encuestas con datos erróneos como año de nacimiento no válido o con respuestas erróneas.
Las variables del estudio se describen con sus estadísticos de tendencia central. Se realizó estadística descriptiva y de contraste de hipótesis (según las pruebas estadísticas aplicables a las características de las variables contrastadas) para analizar los datos recopilados, aceptándose los contrastes cuando la probabilidad de error fue inferior a 0,05 (valor p < 0,05). Se utilizó para realizar el análisis estadístico el programa SPSS versión 15.
Resultados
De los 228 alumnos, el porcentaje de participación fue del 93%, considerándose 207 formularios válidos (5 excluidos por datos erróneos). Entre los participantes, había 112 hombres (54%), con una edad media de 13,7 años (desviación estándar 0,7).
El 51% de los estudiantes negó haber recibido formación sobre el tabaquismo y los nuevos dispositivos del tabaco, refiriendo como fuentes principales de información sobre los nuevos dispositivos electrónicos el acceso a Internet y los amigos (Figura 1).

Figura 1. Fuente de información sobre el vapeo referidas por los estudiantes.
Todos los estudiantes conocían el vapeo, identificándolo el 56% como la forma más accesible de tabaquismo. Admitieron haber vapeado alguna vez 48 (23%) de los estudiantes, 7 en la última semana y 4 a diario. Todos reportaron vapear con dispositivos sin nicotina. El porcentaje de estudiantes que había vapeado era mayor entre los hombres (34%) que entre las mujeres (24%), sin ser estadísticamente significativo (p=0,11). El 7% de los entrevistados admitió haber consumido tabaco convencional, habiendo fumado en la última semana 5 estudiantes y 3 a diario. La edad promedio de inicio en el tabaquismo (en cualquiera de sus formas) fue de 12,6 años.
Al evaluar la percepción del riesgo de los diferentes dispositivos, los estudiantes consideraron el vapeo menos peligroso (7 puntos) en comparación con el cigarrillo convencional (8 puntos), una diferencia estadísticamente significativa (p=0,01). El 72% de los alumnos tenía una percepción errónea sobre la nicotina, relacionándola fundamentalmente con enfermedades respiratorias o alto riesgo oncogénico (Figura 2).

Figura 2. Percepción sobre los efectos de la nicotina.
Entre los 57 estudiantes que admitieron ambiente tabáquico en domicilio (28% de los encuestados), el 55% de los casos convivía con un fumador, el 33% con dos y el 14% con más de dos fumadores. No se observaron diferencias estadísticamente significativas en comparación con los que no tenían ambiente tabáquico en domicilio en cuanto a la percepción del riesgo y características del hábito de consumo (Tabla 1), salvo un mayor número de estudiantes (11%) que refirió el domicilio como la principal fuente de información en comparación con los que no (p=0,007).
Tabla 1. Descripción de los resultados obtenidos en función del ámbito tabáquico en domicilio.
| N = 207 | Sin ambiente tabáquico en domicilio N= 150 (72,5%) |
Ambiente tabáquico en domicilio N=57 (27,5%) |
p valor | |
|---|---|---|---|---|
| Hombres, n (%) | 87 (58%) | 24 (42%) | 0,040 | |
| ¿Conoce los nuevos dispositivos de tabaco?, n (%) |
No | 12 (8%) | 3 (5,3%) | 0,497 |
| Amigos | 66 (44%) | 20 (35,9%) | 0,245 | |
| Internet | 59 (39,3%) | 24 (41,2%) | 0,716 | |
| Publicidad | 10 (6,7%) | 4 (7%) | 0,928 | |
| Familiar | 3 (2%) | 6 (10,5%) | 0,007* | |
| Peligro cigarrillo convencional (1-10), media (DT) |
8,6 (1,4) | 8,4 (1,5) | 0,385 | |
| Peligro cigarrillo electrónico (1-10), media (DT) |
7,2 (1,8) | 6,8 (1,9) | 0,173 | |
| ¿Edad de inicio?, media (DT) | 12,7 (2,2) | 12,6 (1,8) | 0,738 | |
| ¿Primer dispositivo usado?, n (%) |
Convencional | 4 (2,7%) | 5 (8,8%) | 0,054 |
| Electrónico | 35 (23,3%) | 13 (22,8%) | 0,936 | |
| Tabaco liar | 2 (1,3%) | 5 (8,8%) | 0,821 | |
| ¿Consumo a diario?, n (%) | Convencional | 1 (0,7%) | 2 (3,5%) | 0,126 |
| Electrónico | 1 (0,7%) | 1 (1,8%) | 0,475 | |
| Calentado | 1 (0,7%) | 1 (1,8%) | 0,475 | |
| ¿Dispositivo más fácil de adquirir?, n (%) |
Convencional | 21 (14%) | 10 (17,5%) | 0,523 |
| Electrónico | 85 (56,7%) | 31 (54,4%) | 0,768 | |
| Calentado | 3 (2%) | 1 (1,8%) | 0,528 |
Discusión
Las últimas encuestas en estudiantes de secundaria (ESTUDES)1 de 2023 muestran que la edad media de inicio de consumo son los 14,6 años. Por este motivo, se dirigió la encuesta a los alumnos de primer y segundo curso de ESO, previo al inicio del consumo para conocer la percepción que tenían sobre estos dispositivos en ese momento. La encuesta refleja la tendencia de consumo objetivada en ESTUDES. No obstante, el porcentaje de estudiantes que admitieron haber vapeado (23%) fue menor al reportado en ESTUDES1 (51% de los estudiantes de los alumnos de 14 años). Estas diferencias pueden deberse a la menor edad de la muestra entrevistada (incluyendo al grupo de primero de ESO), así como posibles diferencias socioculturales. También llama la atención el bajo consumo a diario y durante la última semana referidos, probablemente influenciado por un patrón de consumo social y la forma de recoger los datos.
Destaca una notable falta de conocimiento sobre el tabaquismo y las formas contemporáneas de consumo de tabaco. Esto llama la atención, teniendo en cuenta que se trata de la segunda sustancia psicoactiva entre los estudiantes de enseñanzas secundarias de nuestro medio1. En la actualidad, el programa educativo de ESO no tiene estandarizada la formación en la prevención de adicciones como el tabaquismo. Además, existe una escasa regulación al respecto en nuestro país, lo que facilita el acceso a unos dispositivos que a su vez resultan atractivos en cuanto a sus características (electrónicos con diferentes presentaciones) y sabores.
Peiper et al.14 observaron que los estudiantes con un mayor consumo de internet y redes sociales presentaron un mayor consumo de tabaco. En nuestra serie, la principal forma de información fue internet y amigos, coincidiendo con la tendencia reportada en Estados Unidos14. Hay que tener en cuenta que esto puede contribuir a la desinformación, dado que la exposición a mensajes contradictorios entre las campañas en contra y a favor en los medios de comunicación se ha demostrado desinformativo14. Sería importante impartir formación igualmente a los progenitores, independientemente del hábito tabáquico, al ser otras de las fuentes de conocimiento reportadas por los entrevistados, especialmente entre los que tenían un entorno de hábito tabáquico.
Llama la atención el gran desconocimiento sobre la nicotina, desconociendo la mayor parte de los entrevistados sus efectos sobre el comportamiento. Los alumnos refirieron que consumían estos dispositivos sin nicotina, lo que teniendo en cuenta el desconocimiento sobre sus reales efectos probablemente influya en la percepción de menor riesgo de estos dispositivos. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones al respecto a saber. Algunos estudios alertan de que a pesar de que se vendan como dispositivos sin nicotina, sí se han encontrado niveles de nicotina detectables entre los componentes de los cigarrillos electrónicos15. Los efectos descritos de la nicotina en este grupo de población serían a nivel del neurodesarrollo a largo plazo, riesgo de adicción a la nicotina, alteraciones del ánimo y alteración en el control de los impulsos16. Además, el uso de sabores se ha demostrado que se relaciona con un mayor riesgo de adicción17, por lo que su uso está prohibido en los cigarrillos convencionales en nuestro país, pero no está regulado en los nuevos dispositivos. También se han descrito casos de EVALI caracterizados por un proceso inflamatorio agudo pulmonar que altera el endotelio y daña la membrana alveolocapilar, produciéndose un aumento de su permeabilidad y liberándose mediadores inflamatorios, traduciéndose en el desarrollo de una insuficiencia respiratoria grave, con una elevada mortalidad18. Los casos de EVALI se han relacionado con sustancias incluidas en el e-líquido/vapor como es el acetato de vitamina E, aunque dada la composición química compleja del mismo, más de un ingrediente o producto de la degradación podría ser el responsable del daño19,20.
En nuestro estudio tuvimos una elevada participación de los encuestados (discretamente superior a la de otros estudios de similares características)21 sobre un tema con un aumento alarmante de la incidencia. Estos resultados pueden ser de utilidad para planificar medidas para contribuir a una mejora de la información de este grupo de población, al menos en nuestra muestra, pudiendo ser el propio centro educativo un lugar oportuno para su impartición.
Sin embargo, nuestro estudio no está exento de limitaciones. En primer lugar, se trata de una muestra limitada y de un único centro educativo. Además, los datos fueron autorreferidos por los estudiantes, lo que se puede traducir en una menor prevalencia de uso de la real (intentándose disminuir este sesgo asegurando el anonimato de la encuesta). Además, el uso de cuestionarios no siempre es preciso. La estrategia de muestreo y las dimensiones de la muestra pueden no tener suficiente fuerza estadística para identificar diferencias, pero realmente fueron los disponibles para encuestar. Aunque en nuestro trabajo hubo pocos sujetos con datos erróneos, estos fueron excluidos del trabajo, por lo que somos conscientes de que podrían quizá tener un efecto en las conclusiones, reduciendo la representatividad de la muestra obtenida y por tanto distorsionando las inferencias sobre la población.
Es conveniente realizar nuevos estudios multicéntricos y con un mayor número de centros participantes para confirmar dichos resultados. Sería interesante también conocer la percepción de los progenitores por si una intervención sobre ellos con información objetiva acerca de los nuevos dispositivos de tabaquismo pudiera ser de utilidad en la prevención de su consumo entre los adolescentes.
En conclusión, este estudio confirma que en nuestra muestra la forma predominante de inicio en el consumo de tabaco fue mediante el cigarrillo electrónico. Se identificó una gran falta de información acerca de las nuevas formas de tabaquismo y sus componentes. Dada la limitada formación y conciencia sobre los riesgos asociados, se sugiere que una intervención que proporcione información objetiva antes del inicio del consumo podría ser de utilidad en la prevención de esta conducta, pudiendo ser de utilidad en el instituto. Dado que el consumo de cigarrillos electrónicos es una exposición prevenible, es hora de actuar con eficacia para preservar la salud de las generaciones futuras.
Financiamiento
El presente artículo no ha recibido ninguna beca especifica de agencias de los sectores público, comercial o con ánimo de lucro.
Conflicto de interés
El autor declara no presentar conflictos de interés.
Consideraciones éticas
El autor confirma que en el marco de esta investigación no se han llevado a cabo experimentos en seres humanos ni en animales, además de no incluir datos de pacientes en este artículo.
Referencias
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