Introducir nicotina en la población de forma descontrolada siempre ha sido el objetivo de la industria del tabaco para aumentar el número de consumidores. Anteriormente, se ha servido del tabaco convencional y, actualmente, del cigarrillo electrónico, un dispositivo creado originalmente para ayudar a los fumadores en la cesación tabáquica. La regulación de estos dispositivos como productos de consumo ha sido utilizada de manera inteligente por las tabaqueras, permitiendo que la población acceda fácilmente a la nicotina y escapando así de la legislación específica de los Estados para los productos del tabaco. De este modo, la aparición de los dispositivos electrónicos ha sido aprovechada por estas empresas para adaptarse al mercado, sustituyendo progresivamente sus productos tradicionales y difundiendo dos mensajes clave:
a) Estas nuevas formas resolverán el problema del tabaquismo en el mundo y conseguirán una generación libre de tabaco, produciendo confusión en los gestores y administraciones sanitarias.
b) Las medidas actuales de control del tabaquismo son ineficaces, ya que existen fumadores que nunca abandonarán el tabaco, y por lo tanto, hay que proporcionarles estas herramientas para reducir su daño, cuestionando el Convenio Marco de la OMS. Dichos argumentos fueron en parte bien recibidos por autoridades, apoyándose en el impacto en la morbimortalidad y en el coste sanitario que supone el tabaco para los distintos Estados.
Sin embargo, existen varias razones desde el punto de vista neurofisiológico que todo profesional sanitario debe conocer con respecto a cualquier dispositivo electrónico inhalado de nicotina:
- La nicotina es una de las drogas con mayor poder adictivo. Su consumo en adolescentes representa una puerta de entrada al tabaco. Una revisión reciente demuestra que la exposición a la nicotina durante la adolescencia altera el desarrollo normal y la expresión de los receptores nicotínicos en las áreas cerebrales de la adicción, modificando su estructura y función y provocando que el adolescente desarrolle una susceptibilidad mayor a la adicción a la nicotina y a otras drogas. Además, las células de la microglía, implicadas en fenómenos de plasticidad neuronal responsables de las conductas adictivas, al activarse en adolescentes, favorecen la adquisición precoz de la dependencia nicotínica1.
- Una cuarta parte de la población mundial es fumadora diaria y un alto porcentaje busca la cesación tabáquica. La publicidad masiva de estos dispositivos electrónicos de liberación de nicotina como método eficaz para dejar de fumar ha supuesto una disminución del número de fumadores que abandonan el tabaco con el tratamiento de mayor evidencia científica, que es el asesoramiento psicológico y el tratamiento farmacológico.
Así, el uso terapéutico de la nicotina en formas rápidas (chicles, comprimidos, spray bucal de nicotina) y formas lentas (parches) es eficaz, efectivo y seguro comparado con la administración de la misma a través de estos dispositivos por varias razones:
a) La nicotina administrada mediante estas formas no genera adicción. Su llegada al sistema nervioso central (SNC) es más lenta que la que se administra a través del tabaco y dispositivos electrónicos de nicotina, pudiendo controlar los síntomas de abstinencia que desarrolla el fumador durante las primeras semanas, facilitando la cesación tabáquica en muchos fumadores.
b) La nicotina aplicada por una vía distinta del tabaco y del vapeo desnormaliza la conducta de fumar.
c) La terapia sustitutiva con nicotina es un producto farmacéutico que requiere la monitorización y seguimiento por un profesional sanitario para reducir y suprimir su utilización una vez que el fumador se convierte en abstinente a largo plazo. Sin embargo, uno de los principales problemas que plantean los dispositivos electrónicos de liberación de nicotina es su uso mantenido, lo que favorece el consumo nuevamente de tabaco, convirtiéndose estos en fumadores duales, siendo no sólo un método ineficaz sino una forma de desaprovechar en el fumador una oportunidad de cesación con tratamientos eficaces.
Una revisión Cochrane reciente
2 ha provocado que una parte de la comunidad científica se posicione a favor de los cigarrillos electrónicos como método eficaz para dejar de fumar. Dicho estudio afirmaba que existía un mayor porcentaje de abstinencia en los individuos en tratamiento con cigarrillos electrónicos de nicotina (CEN) respecto a los casos asignados a la terapia sustitutiva de nicotina (TSN) (RR 1,63, CI 95% 1,30-2,04; I²=10%; 6 estudios, 2378 participantes). En términos absolutos, se podría traducir en cuatro casos adicionales de abstinencia por cada cien (IC 95% 2-6). No obstante, al analizar detenidamente los estudios de mayor peso en dicha revisión
3,4, comprobamos que el mayor porcentaje de abstinentes del tabaco usando cigarrillo electrónico seguía manteniendo su consumo a los 6 meses frente a los que usaban la TSN. Si seleccionamos solo el porcentaje de fumadores que abandonan tanto el tabaco como la nicotina, es mayor el porcentaje de abstinentes en el grupo tratado con TSN que en el grupo tratado con cigarrillo electrónico. De hecho, el estudio que aporta un mayor número de pacientes a la revisión muestra que, al considerar todos los abstinentes tanto de tabaco como de nicotina, el porcentaje de abstinencia a los 6 meses fue de 3,6% (16/438) con cigarrillo electrónico y 9% (40/446) en el grupo con TSN
3.
En un estudio reciente, se observa que el 70% de los que dejaron el tabaco manufacturado seguían usando los cigarrillos electrónicos durante 6 meses o más. En la mayor parte de los estudios que analizan la eficacia de los cigarrillos electrónicos se observa que el mantenimiento en su uso es superior a la terapia sustitutiva con nicotina
5. Todo ello plantea otro problema: la cesación del vapeo en este perfil de fumadores que dejan de fumar, pero mantienen el consumo de nicotina a través de estos dispositivos. Así, un estudio reciente investiga el papel de fármacos frente a la dependencia nicotínica en el abandono del cigarrillo electrónico
6. Por otro lado, un estudio reciente, retractado por los propios autores por graves limitaciones metodológicas, encontraba superioridad en la eficacia del cigarrillo electrónico con respecto a los chicles de nicotina, no existiendo diferencias con vareniclina
7,8. Todo ello nos lleva a pensar que se está construyendo la evidencia científica sobre el cigarrillo electrónico con estudios con carencias metodológicas significativas y, en ocasiones, financiados por la industria tabaquera, proporcionando falsos mensajes sobre estos dispositivos a los profesionales sanitarios y a la población.
La investigación actual en tabaquismo, centrada en la utilidad de estos productos, está dejando de lado la necesidad de explorar nuevos fármacos de cesación tabáquica u optimizar los existentes.
En conclusión:
- La nicotina debería ser restringida a su uso terapéutico en las formas de parches, chicles, comprimidos y spray bucal con monitorización por un profesional sanitario.
- La nicotina administrada por dispositivos electrónicos para abandonar el tabaco perpetúa su consumo más allá de 6 meses, lo que favorecería un retorno al consumo de tabaco.
- Las acciones de los Estados deben estar encaminadas a desnormalizar el consumo de nicotina en sus distintas formas (tabaco, snus y cigarrillo electrónico). Solo de esta forma se podría poner fin a la epidemia del tabaquismo.
Referencias
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