In Memoriam
Vol. 26 - Núm. 4 (Octubre - diciembre)
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José Manuel portaba dignamente, junto a su hermana Carla, un apellido de brillante tradición médica en Paraguay: su señor padre, el Dr. José Fusillo Montanaro, es un clínico e intensivista pionero de gran trayectoria; su madre, la Dra. Rosalba Ayala, es una de las más prestigiosas bioquímicas; sus tíos, el Dr. Raúl Fusillo, un hábil cirujano, y el Dr. Sebastián Fusillo, un reconocido ginecólogo.
José Fusillo (h.) fue para todo Paraguay un verdadero héroe civil durante la pandemia de COVID-19; fue la voz médica que enseñaba, aconsejaba, indicaba y hasta consolaba ante la angustia que enlutó a miles de familias.
Siempre supo ser brillante y entregado en cuerpo y alma a la neumología, especialidad que abrazó a lo largo de su carrera profesional. Fue defensor y experto en la prevención y tratamiento del tabaquismo en un ambiente donde defender ese tipo de posturas médicas es difícil y hasta arriesgado, y vaya que consiguió logros antes inimaginables en ese contexto en Paraguay. Y, como si fuera poco, en medio de la pandemia de COVID-19, demostró realmente toda su brillantez, sabiduría, tenacidad y valor, siendo sin duda, uno de los pilares fundamentales que sostuvieron la Salud Pública paraguaya, gracias a la serenidad, paciencia y cordura que siempre lo caracterizaron.
Pese a su juventud, fue un médico de gran trayectoria profesional, un docente de vocación; sus conferencias eran intensas, magistrales y siempre sazonadas con una gran dosis del fino humor que lo caracterizaba.
Un ser humano honesto, comprometido con la verdad y con su país, más aún con la suerte de sus compatriotas, tanto que pasó por alto ocuparse más de sí mismo, de su propio estrés y cuidado.
Despedimos a mucha gente amada a lo largo de nuestras vidas, pero ¡qué doloroso y hasta ingrato decir adiós a un ser único y de tanta grandeza humana! Nos ha honrado llamándonos “amigos y colegas”, dos apelativos que llevaremos como trofeos en nuestros corazones.
No cabría en estos párrafos enumerar todos sus méritos académicos, docentes, científicos, médicos y hasta incluso gremiales, en los que se destacó con absoluta luz propia.
Con frecuencia nos preguntamos por qué gente tan valiosa parte de éste mundo tan precozmente, y nos cuestionamos en esos momentos sobre los grandes misterios de la vida y la muerte, que, obviamente, van más allá de nuestras fuerzas y poderes.
Sinceras condolencias y mucha fortaleza espiritual a su amada esposa Fabiola, sus hijos Fabri, Sophi y Enzo, y a la gran familia Fusillo, con la certeza absoluta de que José Manuel ha llevado muy en alto el bien merecido reconocimiento de una excepcional tradición médica.
Un infinito “gracias” por tanta entrega y por los grandes legados que dejó al pueblo, a la neumología y a la medicina paraguaya.
¡Hasta que nos volvamos a encontrar amigo!
Myriam Talavera Ramírez
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