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Vol. 28 Núm. 3 (Julio-Septiiembre 2026)
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En España, la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2023 reporta que más de la mitad de los estudiantes de 14 a 18 años reconoce haber consumido CE alguna vez en su vida (54,6 %), especialmente las mujeres, y el 57,9 % reconoce haber usado PA alguna vez7. Según la encuesta EDADES 2024 (Programa de Encuestas sobre Alcohol y Otras Drogas en España, realizada cada dos años), el 19 % de la población de 15 a 64 años ha consumido CE alguna vez8.
Los cigarrillos electrónicos (CE) desarrollados en 2004 en China e introducidos en Europa y Estados Unidos en 2007, se han promocionado como alternativa menos nociva al tabaco convencional1. Son dispositivos susceptibles de liberación de nicotina (DSLN) cuyo aerosol depende del e-líquido, compuesto principalmente por propilenglicol y glicerol, además de agua y aromas y puede contener o no nicotina2. El tabaco calentado (TC) se comercializa en modelos como IQOS y Ploom (desde 2024) y utiliza tabaco prensado con propilenglicol y glicerina3. En las pipas de agua (PA), también conocidas como hookah, shisha o cachimba, el tabaco aromatizado se calienta con carbón y el humo pasa por agua antes de inhalarse4.
Las nuevas formas de consumo se han convertido en un problema emergente de salud pública. La OMS ha reportado un incremento del consumo de CE, con más de 100 millones de personas usuarias en todo el mundo, entre ellas aproximadamente 15 millones de niños de 13 a 15 años5. En Europa, según la encuesta ESPAD (European School Survey Project on Alcohol and Other Drugs) de 2024, el 44 % de los estudiantes ha usado CE al menos una vez en su vida6.
El incremento del consumo de nuevos productos de nicotina en mujeres en edad fértil, unido a la limitada evidencia sobre sus efectos materno-fetales, plantea una preocupación creciente en salud pública. En este contexto, resulta necesaria una revisión crítica de la literatura para definir el estado actual del conocimiento y orientar estrategias de prevención del tabaquismo en una población especialmente vulnerable.
Describir los efectos de las nuevas formas de consumo tabáquico y de nicotina en el embarazo, sobre la madre y el feto, con base en la evidencia científica disponible.
Identificar los efectos del consumo sobre la salud materno-fetal, incluyendo su impacto en el crecimiento fetal, el peso al nacer, las malformaciones congénitas y las complicaciones del embarazo.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura con el objetivo de recopilar, analizar y sintetizar la evidencia científica disponible sobre los efectos de las nuevas formas de consumo de tabaco y nicotina en la mujer embarazada y el feto.
La búsqueda de información se realizó utilizando las bases de datos y motores de búsqueda: Pubmed, Google Scholar y Cochrane Library.
Se incluyeron artículos científicos con información pertinente a este tema, disponibles en texto completo de manera gratuita para su consulta, sin restricción por diseño del estudio o tipo de publicación, publicados en español o inglés durante los últimos diez años, en el período comprendido entre enero de 2015 y septiembre de 2025. Se seleccionó este intervalo temporal porque concentra la mayoría de la evidencia científica publicada sobre cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y pipas de agua, cuyo uso ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
Se excluyeron artículos científicos en idiomas distintos a los especificados, con textos incompletos, no disponibles de forma gratuita o duplicados.
La estrategia de búsqueda se diseñó mediante la combinación de descriptores MeSH y DeCS, unidos con operadores booleanos (AND, OR, NOT) y adaptados a cada base de datos. Los términos se agruparon en tres áreas conceptuales: embarazo/feto, complicaciones materno-fetales y nuevas formas de tabaquismo, incluyendo CE, vapeo, TC y consumo de PA. La estrategia de búsqueda empleada en cada base de datos se muestra en el anexo 1.
El proceso de gestión bibliográfica se realizó mediante el software Rayyan, en dos fases: una primera selección por título y resumen, seguida de una evaluación a texto completo. Se priorizaron aquellos estudios con información científicamente relevante y calidad metodológica suficiente para responder a los objetivos de la revisión.
Las características metodológicas y principales hallazgos de los estudios incluidos en la revisión se muestran en el anexo 2.
La prevalencia del consumo de cigarrillos electrónicos y nuevas formas de tabaquismo durante el embarazo es heterogénea entre los estudios, posiblemente por las diferencias metodológicas, las características de la población estudiada y el contexto geográfico en el que se realizan.
La evidencia disponible sobre la prevalencia del uso de cigarrillos electrónicos durante el embarazo y sobre sus posibles efectos en la salud materno-fetal a corto y largo plazo sigue siendo limitada. En este contexto, un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, realizado en 2015 en Oklahoma y Texas, estimó que el 7% de las mujeres en puerperio inmediato había utilizado cigarrillos electrónicos antes, durante o después del embarazo, mientras que el 1,4% había referido su uso durante la gestación9.
Otro estudio publicado en 2022, realizado en un hospital de Estambul (Turquía) en 1.123 mujeres gestantes, reportó que el 3 % consumía CE. Se identificaron como factores de riesgo para una mayor probabilidad de consumir CE durante el embarazo estar empleada, haber fumado en embarazos previos y tener una madre o pareja fumadora. De igual forma, el 30 % consideraba que el uso de CE podría tener algún efecto perjudicial para el feto, lo que refleja una baja percepción real del riesgo de las nuevas formas de consumo, que se ven como una alternativa más segura al tabaco tradicional o como una alternativa para dejar de fumar, aumentando el riesgo de exposición prenatal, particularmente entre las mujeres embarazadas jóvenes10.
Un estudio realizado en 2024 en Santiago de Compostela (España), que incluyó a 6.436 madres entre 18 y 49 años, analizó la prevalencia de factores de riesgo durante el embarazo según el nivel educativo. El consumo de cigarrillos electrónicos se situó entre el 0,8 % y el 1,6 % antes del embarazo, descendiendo al 0,1–0,2 % durante la gestación y el posparto, con mayor prevalencia en mujeres con menor nivel educativo. Estos hallazgos sugieren que las conductas de riesgo en el periodo perinatal están influenciadas por determinantes sociodemográficos 11.
En conjunto, la evidencia disponible sugiere que el consumo de estos productos durante el embarazo se ha asociado a diversos factores, entre los que destacan un menor nivel socioeconómico y educativo, la influencia del entorno familiar o de la pareja, una baja percepción del riesgo, el estigma social vinculado al tabaquismo en la gestación y la motivación de reducir el daño fetal. Asimismo, influyen las recomendaciones de los profesionales sanitarios, las experiencias previas de cesación, la accesibilidad y el marketing de los dispositivos, así como factores psicológicos como el estrés o la ansiedad12.
Los cigarrillos electrónicos, los productos de tabaco calentado y las pipas de agua comparten la capacidad de generar aerosoles o humo que contienen nicotina y otros compuestos potencialmente tóxicos, aunque difieren en su mecanismo de funcionamiento y en la composición de sus emisiones.
Los mecanismos fisiopatológicos y algunos de los efectos biológicos descritos proceden principalmente de estudios experimentales in vitro, por lo que su extrapolación a la práctica clínica en embarazadas debe interpretarse con cautela.
En relación con la fisiopatología de los CE, el líquido utilizado en estos dispositivos (e-líquido) está compuesto principalmente por propilenglicol y glicerol, que, al ser inhalados, pueden producir irritación de las vías respiratorias y, con su combustión, generar compuestos orgánicos como formaldehído, acetaldehído y acroleína, potencialmente mutagénicos y cancerígenos. La nicotina que algunos de estos dispositivos pueden contener, al igual que ocurre con el tabaco convencional, puede dar lugar a la formación de nitrosaminas, producir mutaciones en el ADN e inhibir su capacidad de reparación, con efectos sobre la angiogénesis. Los saborizantes y aromatizantes podrían contribuir al proceso inflamatorio de las vías respiratorias. Se ha descrito la presencia de metales pesados, con potenciales propiedades carcinogénicas y capacidad de afectar a las vías nasales y respiratorias en general13,14.
Los dispositivos como IQOS calientan el tabaco a una temperatura máxima de 350 °C. Están compuestos por hojas de tabaco que contienen nicotina y, además, liberan tóxicos procedentes del polímero utilizado en el filtro. Contienen glicerina y propilenglicol, que forman un aerosol con características similares al de los CE. Algunos pueden tener altas concentraciones de mentol que, además de favorecer la inhalación, altera la metabolización de la nicotina e incrementa su absorción. Generan compuestos como nitrosaminas, benzopirenos o hidrocarburos cíclicos, así como gases tóxicos como monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno, con potencial capacidad tóxica y cancerígena para quien los usa y para quien se expone a ellos. Además, in vitro se ha descrito lesión endotelial y aterogénesis asociadas a su uso3.
En relación con las pipas de agua, su consumo en espacios cerrados expone a trabajadores y usuarios al humo ambiental, que contiene muchos de los mismos contaminantes del tabaco convencional, además de partículas y compuestos tóxicos derivados de la combustión del carbón, como el monóxido de carbono y los hidrocarburos aromáticos policíclicos. Los niveles de partículas pueden ser comparables o incluso superiores a los del humo de cigarrillos, y la evidencia sugiere una asociación relevante entre esta exposición pasiva y un mayor riesgo cardiovascular y de neoplasias 4.
Las principales características, sustancias tóxicas y mecanismos fisiopatológicos de estos dispositivos se resumen en la Tabla 1:
| Dispositivo | Componentes principales | Sustancias tóxicas liberadas | Mecanismos fisiopatológicos propuestos | Principales efectos biológicos descritos | Evidencia disponible | Nivel de evidencia |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Cigarrillo electrónico | Propilenglicol, glicerol, nicotina | Formaldehído, acetaldehído, acroleína y metales pesados: cromo, cobre, zinc y estaño | Estrés oxidativo, inflamación, disfunción endotelial | Efectos carcinogénicos y mutagénicos, inflamación de vías respiratorias, efectos sobre la angiogénesis, neumoconiosis y daños hepáticos | Principalmente estudios experimentales Estudios observacionales en humanos | Moderado |
| Tabaco calentado | Tabaco, glicerol y propilenglicol | Nitrosaminas Hidrocarburos aromáticos policíclicos Monóxido de carbono Óxidos de nitrógeno Compuestos derivados del polímero del filtro | Estrés oxidativo, inflamación, lesión endotelial y aterogénesis | Carcinogénico, daño pulmonar, daño endotelial | Evidencia en estudios experimentales | Bajo |
| Pipas de agua | Tabaco aromatizado + carbón | Monóxido de carbono, hidrocarburos aromáticos, partículas finas. | Estrés oxidativo, inflamación y disfunción endotelial | Inflamación, daño cardiovascular, carcinogénico | Evidencia en estudios observacionales en humanos | Moderado |
La evidencia disponible sugiere que el consumo de cigarrillos electrónicos y otras nuevas formas de tabaquismo durante el embarazo puede asociarse a efectos adversos sobre la salud materna, incluyendo complicaciones obstétricas, alteraciones respiratorias, cardiovasculares y de la salud mental.
En relación con las complicaciones obstétricas, un estudio transversal publicado en 2023, realizado en Países Bajos en 1.937 mujeres de entre 17 y 44 años, observó que las usuarias de CE, con mayor frecuencia eran primíparas y tuvieron mayor prevalencia de abortos espontáneos antes de las 20 semanas en comparación con mujeres no fumadoras o fumadoras de tabaco convencional15.
Un estudio experimental realizado en ratas, publicado en 2025 sugiere que el uso de CE, incluso sin nicotina ni saborizantes durante el embarazo, puede producir disfunción vascular y hormonal materna, deteriorar la reactividad de la arteria cerebral media a la dilatación mediada por acetilcolina y hacer que la ventana de recuperación de la disfunción vascular en la madre probablemente sea más larga que la ventana de exposición16.
La depresión posparto (DPP) también se ha asociado al uso de estos dispositivos. Un estudio retrospectivo realizado en Estados Unidos entre 2016 y 2019 en más de 50.000 mujeres observó que el 6,6 % había utilizado CE. Entre las mujeres que los utilizaron durante los tres meses previos al embarazo, la frecuencia de DPP fue del 18 %, frente al 17,2 % en aquellas que no los utilizaron. Asimismo, entre las gestantes que utilizaron CE durante el embarazo también se observó una mayor frecuencia de DPP. Sin embargo, estas diferencias no alcanzaron significación estadística y tampoco se observaron asociaciones significativas en los análisis ajustados por posibles factores de confusión. Aunque algunos análisis de regresión logística no ajustados mostraron una asociación entre el uso de CE y una mayor probabilidad de DPP, esta desapareció tras el ajuste, por lo que los autores concluyen que el uso de CE no constituye un factor de riesgo independiente para la DPP, aunque podría actuar como un marcador clínico de mayor riesgo17.
El síndrome EVALI (e-cigarette or vaping product use-associated lung injury) constituye una lesión pulmonar asociada al uso de CE que también puede presentarse durante el embarazo. Los síntomas generalmente son compatibles con neumonitis química, y estos pueden aparecer y empeorar de forma repentina. Su aparición se ha relacionado principalmente con el acetato de vitamina E, componente capaz de alterar la capa de surfactante pulmonar, comprometer la tensión superficial alveolar y desencadenar una intensa respuesta inflamatoria, incluida la neumonía lipoidea exógena18.
Además de los efectos respiratorios y cardiovasculares, una revisión sistemática publicada en 2025 sobre los efectos del CE en las diferentes barreras naturales del cuerpo humano sugiere que su exposición podría alterar la barrera hematoencefálica, promoviendo neuroinflamación, y afectar también a la barrera intestinal, promoviendo inflamación y predisponiendo a infecciones19.
La placenta también puede verse comprometida por la exposición materna a nicotina, ya sea procedente de cigarrillos convencionales, CE o productos de TC. Esta sustancia puede alterar vías celulares esenciales para el desarrollo y la función placentaria, con posibles repercusiones en el intercambio materno-fetal, la oxigenación y el crecimiento fetal, exponiendo al feto a concentraciones que pueden incluso superar las maternas. La nicotina ejerce su acción mediante la unión a los receptores nicotínicos de acetilcolina, ampliamente expresados en la placenta, incluidos sincitiotrofoblastos, citotrofoblastos y células de Hofbauer, cuya activación modula procesos clave como la proliferación, la adhesión y la migración celular20.
Un estudio experimental realizado en un modelo murino publicado en 2025 sugiere que la exposición tanto al humo de segunda mano como a los CE disminuyó los niveles de marcadores antiapoptóticos (BCL-2, HSP27, survivina) y de reguladores del crecimiento (IGF-1, IGFBP) placentario. Estos hallazgos sugieren un efecto proapoptótico en la placenta, que podría afectar negativamente el desarrollo fetal al alterar las vías implicadas en la apoptosis y en la regulación del crecimiento 21.
Aunque los efectos del tabaquismo convencional sobre el desarrollo fetal están ampliamente establecidos, la evidencia disponible sobre los cigarrillos electrónicos y otras nuevas formas de consumo continúa siendo limitada. No obstante, los estudios publicados en los últimos años sugieren una posible asociación con resultados perinatales adversos.
Una revisión sistemática del 2024 que incluyó 26 artículos y un total de 765.527 mujeres identificó con mayor frecuencia parto prematuro, bajo peso para la edad gestacional y bajo peso al nacer en gestantes que vapeaban. Algunos estudios señalaron posibles hallazgos neurológicos en la descendencia. No se observaron diferencias claras frente al consumo de tabaco convencional ni aumento consistente de mortalidad; sin embargo, un estudio con mentol/menta como líquido de vapeo se asoció significativamente con mortalidad fetal 22.
Otra revisión de la literatura basada en 17 artículos publicados entre 2010 y 2020, en su mayoría estudios in vitro por la escasez de datos en humanos, destacó que la nicotina atraviesa la placenta y, por la eliminación fetal lenta (relacionada con menor flujo uterino y umbilical), prolonga la exposición. Esto se asoció a mayor probabilidad de bajo peso al nacer, parto prematuro o muerte fetal. Además, algunos compuestos de los e-líquidos, como saborizantes (p. ej., mentol o fresa con benzaldehídos), podrían estar asociados a daño tisular pulmonar en modelos animales. Se planteó también que la estimulación de receptores nicotínicos de acetilcolina podría relacionarse con alteraciones de aprendizaje, memoria o atención 23.
Los estudios poblacionales también apoyan estos hallazgos. En una cohorte poblacional basado en datos del sistema Pregnancy Risk Assessment Monitoring System (PRAMS) de 37 estados de Estados Unidos, que incluyó a 79.176 puérperas, el uso diario de CE en los últimos tres meses del embarazo se vinculó con mayor prevalencia de parto prematuro (12,4 %) y bajo peso al nacer (10,6 %)24. Otro estudio observacional realizado en Michigan en 2024 encontró asociación entre el uso de CE en embarazadas, el bajo peso al nacer y puntuaciones Apgar más bajas al minuto y a los cinco minutos25.
Por otra parte, estudios experimentales sugieren que el daño endotelial producido por la inflamación y el estrés oxidativo llevaría a aumento de la rigidez arterial y relajación aórtica deteriorada, que persistirían hasta la edad adulta y podrían favorecer la aparición de complicaciones cardiovasculares. Asimismo, se han descrito posibles efectos adversos sobre la fertilidad masculina de la descendencia 19.
Además de los efectos observados durante la gestación y el periodo neonatal, las nuevas formas de consumo también pueden tener repercusiones sobre la lactancia materna. Un estudio publicado por la Universidad de Oxford en 2021 que incluyó a 4.509 embarazadas observó que el vapeo se asoció con un 12% de retraso en el inicio de lactancia materna. Las mujeres que vapeaban y que iniciaron la lactancia materna tuvieron mayor probabilidad de interrumpirla precozmente. Estos efectos se han atribuido a una menor producción de leche y a períodos de lactancia más cortos en las mujeres expuestas al tabaco. Existe evidencia que sugiere que la mayor prevalencia del vapeo entre mujeres que conviven con fumadores podría favorecer menor tiempo de lactancia al bebé 26.
Persiste la creencia errónea de que las nuevas formas de consumo son seguras durante el embarazo. Su uso genera niveles de nicotina en sangre comparables a los obtenidos con los cigarrillos convencionales, manteniendo un potencial adictivo similar. Por este motivo, ante una gestante consumidora es fundamental evaluar el consumo y el grado de dependencia. La magnitud del vapeo puede depender de diversos factores, como el tipo de dispositivo, la concentración de nicotina en el líquido, el número de recargas diarias y el patrón de inhalación. Teniendo en cuenta la magnitud del problema durante el embarazo sería recomendable usar niveles de cotinina en las usuarias de CE con nicotina, al igual que se recomienda en las fumadoras de tabaco convencional durante el embarazo por ser una población de riesgo.
Existen encuestas adaptadas para medir el grado de dependencia al CE: el índice de dependencia a CE de Penn State (PS-ECDI), desarrollado por el Dr. Jonathan Foulds en 2011; la escala de dependencia de CE (EDS-4), creada por Vogel y colaboradores en 2020, y el Fagerström Test of Cigarette Dependence (FTCD), adaptado a CE (e-FTCD)27.
Para el diagnóstico de tabaquismo con TC debe valorarse la intensidad de consumo, dependencia física, motivación y autoeficacia, además de intentos previos de abandono. La intensidad puede estimarse mediante determinación de cotinina plasmática (producto del metabolismo de la nicotina) con rangos orientativos: <100 ng/ml (leve), 100–200 (moderado), 201–300 (grave) y >300 (muy grave), y cooximetría si coexiste tabaco convencional. En fumadores de PA es útil la anamnesis del consumo semanal, la cooximetría (monóxido de carbono en aire espirado) y, si procede, cotinina en líquidos corporales; la intensidad puede medirse con la escala LWDS-1127.
El tratamiento del consumo de nuevas formas de tabaco durante el embarazo se basa fundamentalmente en la psicoeducación y en la terapia cognitivo-conductual, orientadas a identificar desencadenantes, reconocer situaciones de riesgo y desarrollar estrategias que favorezcan el abandono del consumo27,29. Los principales fármacos utilizados habitualmente en la deshabituación tabáquica —vareniclina, bupropión y citisiniclina— no deben utilizarse durante el embarazo, ya sea por su potencial efecto perjudicial o por la falta de evidencia suficiente sobre su seguridad en este contexto.
Respecto a la terapia sustitutiva de nicotina (TSN), no se ha demostrado su eficacia en usuarias de nuevas formas de consumo28,29.
La presente revisión pone de manifiesto que las nuevas formas de consumo de tabaco y nicotina han experimentado un aumento significativo en su popularidad en los últimos años. Aunque la prevalencia durante el embarazo continúa siendo inferior a la observada en la población general, los estudios muestran una importante heterogeneidad entre países y poblaciones. Las diferencias observadas probablemente reflejan variaciones metodológicas, culturales y sociodemográficas, así como distintos patrones de consumo y percepción del riesgo7-11.
La evidencia disponible indica que, al igual que los cigarrillos tradicionales, los CE y los dispositivos de TC mantienen un potencial adictivo comparable al tabaco convencional, debido a que pueden alcanzar niveles de nicotina plasmática similares. Esto ha sido respaldado por consensos de sociedades científicas publicados en 202527. Su consumo durante el embarazo responde a un fenómeno multifactorial en el que intervienen factores sociodemográficos, influencia del entorno, percepción errónea del riesgo o la creencia de que pueden ser una herramienta para dejar de fumar, basada en estudios de escasa evidencia11,12. A esto se suma la influencia del personal sanitario: la manera en que se aborda el tema en la consulta, ya sea desaconsejando activamente su uso o no mencionándolo, puede afectar la decisión de la embarazada. En conjunto, estos hallazgos sugieren que la intervención debe abordar el problema desde múltiples dimensiones, considerando factores individuales, sociales y clínicos.
Los mecanismos fisiopatológicos descritos son coherentes con los efectos clínicos observados. La inflamación, el estrés oxidativo y la disfunción endotelial constituyen las principales vías implicadas y podrían explicar, al menos en parte, tanto las alteraciones maternas como el daño placentario y fetal descritos en los estudios experimentales y observacionales15,16.
La placenta podría desempeñar un papel fundamental en los mecanismos fisiopatológicos asociados al daño fetal. La evidencia disponible sugiere que la exposición al tabaco y a la nicotina puede producir alteraciones en los procesos de apoptosis, inflamación y desarrollo placentario. Estas alteraciones podrían afectar al intercambio materno-fetal y contribuir a la aparición de resultados perinatales adversos, como el parto prematuro, la restricción del crecimiento fetal y el bajo peso al nacer20,21. Asimismo, se han descrito posibles alteraciones cardiovasculares y del neurodesarrollo asociadas a la exposición prenatal al tabaco y a la nicotina, aunque la evidencia disponible continúa siendo limitada y procede principalmente de estudios experimentales23-25.
Los resultados de esta revisión muestran que el grado de evidencia es diferente según el desenlace analizado. Las asociaciones con parto prematuro, bajo peso al nacer y restricción del crecimiento fetal cuentan con respaldo procedente de estudios observacionales y revisiones sistemáticas en humanos. En cambio, los mecanismos fisiopatológicos, las alteraciones placentarias y los posibles efectos sobre el neurodesarrollo, la función cardiovascular o la fertilidad derivan principalmente de estudios experimentales in vitro y en modelos animales, por lo que requieren confirmación mediante estudios prospectivos en humanos.
Desde el punto de vista clínico, estos hallazgos refuerzan la necesidad de detectar precozmente el consumo de estos productos durante el embarazo mediante una anamnesis estructurada que incluya el tipo de dispositivo, la frecuencia y el contexto de uso. En paralelo, es fundamental reforzar la formación de los profesionales sanitarios para proporcionar un asesoramiento basado en la evidencia y comunicar de forma inequívoca la ausencia de seguridad de estos productos durante la gestación. En este sentido, no deben considerarse herramientas válidas para la cesación tabáquica ni para la reducción del consumo de cigarrillos convencionales, recordando que no existe un nivel seguro de exposición a la nicotina en el embarazo 26-28.
En el abordaje terapéutico de la gestante fumadora, las intervenciones psicológicas y cognitivo-conductuales continúan siendo la estrategia terapéutica de elección durante el embarazo. La evidencia disponible es aún limitada para establecer recomendaciones firmes sobre el uso de fármacos, cuya seguridad durante el embarazo no ha sido suficientemente demostrada28,29.
Más allá del abordaje clínico, los determinantes sociales desempeñan un papel relevante en el consumo de estos productos durante el embarazo. La asociación observada con un menor nivel educativo, una situación socioeconómica desfavorable y factores psicológicos como el estrés sugiere que las intervenciones preventivas no deberían limitarse a la transmisión de información sobre los riesgos, sino incorporar estrategias adaptadas al contexto social y emocional de cada gestante. En este sentido, un abordaje integral que combine educación sanitaria, apoyo para el abandono del consumo y medidas dirigidas a reducir las desigualdades sociales podría mejorar la eficacia de las estrategias preventivas.
Los resultados de esta revisión deben interpretarse con cautela, ya que la mayor parte de la evidencia disponible procede de estudios observacionales y experimentales, con una considerable heterogeneidad en los diseños, la definición de la exposición y los desenlaces analizados. Además, en muchos casos no se diferencia el tipo de dispositivo utilizado o existe consumo concomitante de tabaco convencional, lo que dificulta establecer relaciones causales y atribuir los efectos observados a una forma específica de consumo. De igual forma, la posible presencia de sesgos de selección, información y confusión en algunos estudios limita la interpretación de los resultados. Asimismo, el predominio de estudios con un seguimiento limitado dificulta la valoración de los posibles efectos a medio y largo plazo sobre la salud materno-fetal.
Además de las limitaciones inherentes a los estudios incluidos, esta revisión presenta limitaciones metodológicas propias. La búsqueda se restringió a artículos publicados en español e inglés y disponibles en acceso abierto, por lo que algunos estudios potencialmente relevantes podrían no haber sido incluidos. Asimismo, al tratarse de una revisión narrativa, no se realizó una evaluación formal del riesgo de sesgo ni un metaanálisis cuantitativo.
El consumo de nuevas formas de tabaco y nicotina ha aumentado de manera sostenida, impulsado en gran medida por la percepción errónea de que constituyen una alternativa menos perjudicial que el tabaco convencional. Durante el embarazo, su uso se asocia a diversos determinantes sociodemográficos y ambientales, lo que evidencia la necesidad de estrategias preventivas específicas.
La evidencia disponible indica que estos productos no son inocuos. La exposición prenatal se ha relacionado con efectos adversos maternos, placentarios y fetales, como estrés oxidativo, disfunción endotelial, parto prematuro y bajo peso al nacer, además de posibles alteraciones en el neurodesarrollo. Estos hallazgos sugieren que la exposición intrauterina podría condicionar consecuencias relevantes para la salud a corto y largo plazo.
No obstante, persisten importantes brechas de conocimiento sobre la magnitud del impacto y sus efectos futuros, lo que hace imprescindible el desarrollo de estudios robustos y prospectivos que permitan comprender mejor sus implicaciones clínicas. Mientras tanto, resulta prioritario reforzar la educación sanitaria, la regulación y las intervenciones dirigidas a mujeres embarazadas y profesionales de la salud para reducir la exposición y proteger la salud materno-fetal.
No se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Esther Pastor Esplá: Conceptualisation; Eusebi Chiner Vives: Visualisation, Supervising, Redacting, checking, and editing; Anays Martínez Gómez: Redacting - initial draft, Metodología, Conceptualisation, Data Collection, Investigación
Declaro que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.
Los datos que apoyan los resultados de este estudio están disponibles bajo petición al autor/a de correspondencia.
Declaro que no se ha utilizado ninguna herramienta de inteligencia artificial (como ChatGPT, Copilot, Gemini, u otras) en la redacción, análisis o revisión de este artículo.
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|---|---|---|---|
| Sistema de búsqueda | ("Pregnancy"[MeSH] OR pregnancy[Text Word] OR "pregnant people"[MeSH Terms] OR "pregnant woman"[Text Word] OR "Fetus"[MeSH] OR "Fetal Development"[MeSH] OR fetus[Text Word] OR "fetal development"[Text Word] OR "embryology"[MeSH Terms] OR embryology[Text Word]) AND ("congenital abnormalities"[MeSH Terms] OR "congenital anomalies"[Text Word] OR "birth weight"[MeSH Terms] OR "birth weight"[Text Word] OR "infant, premature"[MeSH Terms] OR "pregnancy complications"[MeSH Terms] OR "pregnancy complications"[Text Word] OR "pregnancy outcome"[MeSH Terms] OR "pregnancy outcomes"[Text Word]) AND ("electronic nicotine delivery systems"[MeSH Terms] OR "electronic cigarettes"[Text Word] OR "e-cigarettes"[Text Word] OR "vaping"[MeSH Terms] OR vaping[Text Word] OR "tobacco, smokeless"[MeSH Terms] OR "chewing tobacco"[Text Word] OR "snus"[Text Word] OR "electronic nicotine delivery systems"[Text Word]) | ("pregnancy" OR "pregnant woman" OR "pregnant people" OR "fetus" OR "fetal development" OR "embryology") AND ("congenital abnormalities" OR "congenital anomalies" OR "birth weight" OR "infant, premature" OR "pregnancy complications" OR "pregnancy outcome" OR "pregnancy outcomes") AND ("electronic nicotine delivery systems" OR "electronic cigarettes" OR "e-cigarettes" OR "vaping" OR "tobacco, smokeless" OR "chewing tobacco" OR "snus") | Pregnancy OR pregnant woman OR Fetus OR Fetal Development OR Embryology AND Congenital Abnormalities OR Birth Weight OR Infant, Premature OR Pregnancy Complications OR Pregnancy Outcome AND Electronic Nicotine Delivery Systems OR electronic cigarettes OR e-cigarettes OR Vaping OR Tobacco, Smokeless OR chewing tobacco OR snus Entre Enero 2015 y septiembre 2025 (Se han buscado variaciones de la palabra) |
| Autor (año) | País | Diseño del estudio | Población | Producto evaluado | Principales hallazgos |
|---|---|---|---|---|---|
| Kapaya et al. (2019) | Estados Unidos | Estudio transversal (PRAMS) | Puérperas | CE | Prevalencia de consumo <2 % durante el embarazo; mayor consumo antes y después de la gestación. |
| Yıldırım et al. (2022) | Turquía | Estudio transversal | Embarazadas | CE | Prevalencia aproximada del 3 %, percepción de menor riesgo asociada al consumo |
| Vila-Fariñas et al. (2024) | España | Estudio transversal | Embarazadas | CE | Consumo muy bajo durante el embarazo (<0,2 %); <2 % antes de la gestación |
| Breland et al. (2019) | Estados Unidos | Revisión Narrativa | Revisión de literatura | CE | Baja Percepción de riesgo, uso para cesación tabáquica y exposición fetal a nicotina. |
| Nanninga et al. (2023) | Países bajos | Estudio transversal | 1.937 embarazadas | CE | Mayor frecuencia de abortos espontáneos antes de las 20 semanas |
| Mills et al. (2025) | Estados Unidos | Estudio experimental | Modelo animal | CE | Disfunción vascular y hormonal materna tras la exposición prenatal. |
| Choi et al. (2024) | Estados Unidos | Estudio retrospectivo (2016-2019) | n = 55.076 | CE | Mayor probabilidad de depresión posparto en consumidoras de CE |
| Martínez-Larenas et al. (2022) | México | Revisión narrativa | Revisión de literatura | CE | Describe mecanismos fisiopatológicos y síndrome EVALI |
| Lupo et al. (2025) | Italia | Revisión sistemática | Estudios experimentales y clínicos | CE | Alteración de barreras pulmonar, intestinal y hematoencefálica. |
| Suter y Aagaard (2020) | Estados Unidos | Revisión narrativa | Revisión de literatura | Nicotina (CC, CE y TC) | Alteración del desarrollo y función placentaria por la nicotina. |
| Beck et al. (2025) | Estados Unidos | Estudio experimental | Modelo murino | CE y humo de segunda mano | Disminución de marcadores antiapoptóticos y reguladores del crecimiento placentario. |
| Ussher et al. (2024) | Reino Unido | Revisión sistemática | 26 estudios (n=765.527 mujeres) | CE | Asociación con parto prematuro, restricción del crecimiento fetal y bajo peso al nacer |
| Römer et al. (2021) | Alemania | Revisión narrativa | 17 estudios | CE | Paso placentario de nicotina y posibles efectos sobre crecimiento y neurodesarrollo fetal. |
| Regan et al. (2021) | Estados Unidos | Estudio de Cohortes | n=79.176 puérperas | CE | Asociación con parto prematuro y bajo peso al nacer. |
| Azar et al. (2024) | Estados Unidos | Estudio observacional | Embarazadas | CE | asociación con bajo peso al nacer y menor puntuación Apgar. |
| Opondo et al. (2021) | Reino Unido | Encuesta poblacional | 4.509 embarazadas | CE | Retraso en el inicio de la lactancia y mayor interrupción precoz. |
| Rábade-Castedo et al. (2023) | España | Guía de práctica clínica | Consenso de expertos | CE, TC y PA | Recomienda valoración sistemática del consumo y tratamiento no farmacológico durante el embarazo. |
| Rábade-Castedo et al. (2026) | Internacional | Documento de consenso | Consenso de expertos | CE, TC y PA | Recomendaciones para la evaluación y tratamiento de consumidores de nuevos productos de tabaco y nicotina. |
| Taylor et al. (2021) | Reino Unido | Revisión sistemática y metaanálisis | 7 ECA (n = 2.340) y 23 estudios no aleatorizados (n = 931.163) | TSN | La evidencia disponible no demuestra de forma concluyente que la TSN durante el embarazo produzca daño fetal. Los ECA no mostraron un incremento claro de resultados adversos, mientras que los estudios observacionales presentaron resultados inconsistentes y limitaciones metodológicas importantes. |
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